Andrea Precht es directora del Centro de Innovación y Calidad de la Docencia de la Universidad de Talca. A fines del año pasado tomó una decisión compleja: sacó a sus dos hijos, de 13 y 11 años, del colegio, para educarlos ella en su casa. El nombre técnico de lo que hizo es desescolarizar y en las razones que tuvo, se deslizan profundas críticas al sistema educativo chileno.

La semana pasada ese sistema mostró nuevamente sus vergüenzas cuando se conocieron los resultados de la última prueba Simce. En esta ocasión además, la autoridad sinceró algo que la mayor parte de las familias no sabía: en el Simce hay nivel Avanzado, Intermedio e Inicial, pero esas palabras no significan lo que usted cree. En los hechos, los niños “avanzados” solo saben lo que deben saber, en tanto que los niños en nivel “intermedio” van atrasados un año en su curso (es decir el “intermedio” de octavo apenas sabe lo de séptimo); Y si el niño está en nivel “inicial”, eso es un drama, está muy lejos de lo que debería aprender y no está “iniciando” nada sino que ha sufrido un daño irreparable en su educación. Dentro de la palabra “inicial” se esconden las palabras tragedia y pobreza.



Por Juan Andrés Guzmán

Estoy seguro que la mayor parte de las familias no sabía el real significado de estos términos. Creo que si un colegio tiene un alto porcentaje de alumnos en nivel avanzado, los apoderados tenderán a pensar que en ese establecimiento sus alumnos brillan académicamente.


-Pues no. No significa destacado, sino sólo que el niño o niña ha aprendido lo que se esperaba. Es una suerte de "con su deber no más cumple". Para entenderlo bien, si los niveles de logro fueran una casa, tendríamos que decir que "avanzado" es el primer piso. Y el resto de los niveles hay que ubicarlos hacia abajo de la casa. Por eso, lo que nos está indicando el Simce es que la mayoría de los colegios de Chile, sin importar su dependencia administrativa, no logran los aprendizajes esperados. Un colegio cuyos estudiantes de 4to se agrupan en el nivel “Inicial” de lectura, probablemente tiene alumnos que apenas comprenden lo que leen. En cambio, los del nivel “Avanzado” comprenden el significado del texto a partir de diferentes claves que hay en ellas y, además, pueden dar una opinión simple. En esa perspectiva, creer que un colegio es de excelencia sólo porque su puntaje en Simce está en el nivel avanzado, es como creer que un restaurant es gourmet sólo porque sirve la comida en platos limpios. ¡Es lo mínimo que un país debiera esperar de su sistema escolar!

Fuera del tramposo significado que le dan a “avanzado” los técnicos educativos chilenos, ¿hay otra cosa que te llame la atención de los últimos resultados de la prueba Simce?

-¿Se vale decir que nada? Es que esto del Simce se ha transformado en un ritual social, en el que cada año nos regodeamos con los malos resultados y se hace un mea culpa por una semana para que luego cada cual vuelva a su lugar.

¿Crees que con medidas como las que ha propuesto Piñera, -los 15 liceos de excelencia o informar a las familias de los resultados que sus hijos e hijas obtuvieron en el Simce-, se logre revertir esto?


-Creo que las dos medidas que plantea el gobierno son cosméticas. Me parece bien que los resultados se informen, pero es importante hacer que las familias entiendan lo que significan esos datos, pues los números dan para todo, y no sólo por lo que acabamos de hablar. Por ejemplo, si miras los resultados de la última década sólo tres colegios municipales aparecen entre los 100 mejores, el resto es, en su mayoría, particular pagado. A partir de eso uno podría concluir, erróneamente, que son mejores los establecimientos privados y que hay que privatizar todo el sistema, olvidando que esos colegios atienden al 5 por ciento de la población más rica, con padres con mayor escolaridad y menos vulnerabilidad. En cambio a los otros, que son la mayoría, llegan niños y niñas con padres que no pueden ayudarles en las tareas, que no toman un buen desayuno, que no leen en la casa.

¿Qué habría que hacer prioritariamente entonces?


-Lo que se necesita son colegios capaces de educar a pesar de las dificultades. Me parece que primero hay que intervenir en la relación docente – alumno, pues efectivamente un buen profesor o profesora es capaz de generar un cambio en la enseñanza. Pero eso es muy difícil de hacer si el profesor está solo, entonces es necesario formar equipos docentes estables y maduros, con una reflexión seria y profesional sobre sus prácticas como establecimiento. Ello requiere inversión de tiempo y acompañamiento experto; requiere que se den, institucionalmente, espacios para la reflexión y aprendizaje del equipo. Eso cuesta plata. Pero si no se hace esa inversión ocurre lo que tenemos hoy: si a un curso le tocó un buen profe, el año es un éxito, si le tocó uno malito, la cosa está perdida. No puede ser que en la mayoría de los colegios, los alumnos estén a la suerte de la olla.

El otro tema prioritario es una discusión profunda sobre la educación, porque, dejémonos de cosas, en Chile la educación no es política de Estado. La Economía es política de Estado y todo lo demás se organiza en torno a ella. Mientras eso no cambie el sistema estará siempre supeditado a la lógica del mercado ¿es lo que queremos?

¿Qué te parece la propuesta de los 50 liceos de excelencia?


-Pienso que son una medida efectista.

Tengo la impresión de que a la gente le hacen mucho sentido estos liceos porque los asocia con meritocracia.


-Pero es una meritocracia aparente, porque me hace creer que voy a alcanzar a llegar a esos liceos, o voy a lograr los puntajes de la PSU, independientemente de mis condiciones sociales. Entonces para la gente es tranquilizador que le hablen de “liceos de excelencia” porque todos creen que van poder llegar ahí y que los que no lo logren será por culpa de ellos, porque son flojos. Pero, además, la escuela en Chile refuerza las posiciones sociales y eso, digamos, no es muy meritocrático. El que estudió en el Grange o en la Maisonnette, tiene redes sociales que le sirven toda la vida. A pesar de eso, decimos que estamos seleccionando por inteligencia, cuando la selección que se hace es por capital cultural, capital social y capital financiero.

Pienso que uno de los problemas de fondo que tenemos es la escuela, que alguna vez se planteó como una máquina a través de la cual los Estados educaban a su población; y ahora, en cambio, se la usa para producir mano de obra de distinto tipo. Entonces tenemos escuelas donde te educas para ser gerente y otras donde sabes que vas a salir para ser mando medio. Y en estas últimas se pone mucho énfasis en el comportamiento, porque en realidad se necesita gente que sea obediente y ordenada, pues eso chiquillos no van a salir a mandar.

En una entrevista que le hicimos hace poco al abogado Fernando Atria, él planteaba que para empezar a corregir el problema educativo había que partir por impedir que los colegios seleccionaran a los alumnos, de modo que las clases sociales se pudieran mezclar y también los rendimientos académicos. ¿Qué te parece eso?

-Creo que impedirles a los colegios seleccionar ayudaría mucho, pues me resisto a creer que sea siquiera constitucional el nivel de discriminación que tenemos hoy, donde se ve al estudiantado como una materia prima. Es siniestro, pero en el actual modelo, no somos los papás los que elegimos la educación que van a recibir nuestros hijos: los padres solo podemos ofrecer nuestra materia prima y la escuela es la que selecciona de acuerdo a si esa materia prima le parece adecuada o no. Y a lo largo del proceso la escuela puede echar a aquella materia prima que no le gusta, que no le sirve para la producción….Y después se escandalizan cuando digo que saqué a mis hijos del colegio, porque pucha que me han retado.

EDUCANDO EN CASA


¿Cómo llegaste a sacar a tus hijos del colegio?


-Fue algo pensado largamente, resultado de varias cosas a nivel personal y académico. Académicamente con mi marido entendemos que la escuela es uno de los dispositivos que permite educar pero no es el único. Y aunque no soy anti escuela, hay varias cosas que no me gustan, como su tendencia a estandarizar a los niños y meterlos en un relato productivo con el cual no estoy de acuerdo. Pasaron varias cosas… cuando nos vinimos a Talca, tenía a mis hijos en un colegio muy bonito donde todos los padres eran académicos y un día mi hija me preguntó qué hacía la gente antes de ser doctorado, y me di cuenta que ella no sabía que había otro mundo. Entonces pensamos llevarla a una escuela pública, pero tuvimos una mala experiencia con una niñita que estaba de intercambio y que la pasó muy mal. Y finalmente decidimos educarlos en la casa por un tema académico, para aprovechar las potencialidades de los niños. Y manejamos el tema de la socialización a través de talleres en las tardes, en distintos ambientes. Ahora, todo eso era muy bonito hasta el terremoto, porque Talca se cayó y ahí estoy media complicada. Y bueno, partimos este año con esto, estamos probando y si no resulta, me vuelvo como el perro arrepentido al colegio. Aunque no creo.

¿Qué buscabas para tus hijos y no pudiste encontrar en la oferta de colegios?


-Principalmente vi proyectos que o se dedicaban a la excelencia o a la formación, y yo quería una mirada más integral. Para mí la excelencia académica es importante pero no estoy dispuesta a sacrificar a mis hijos en ese altar.

¿Qué valores e ideas no estaban en los colegios?

-Por ejemplo la formación ciudadana y la democracia. La escuela chilena es súper reproductora del autoritarismo que hay en nuestra sociedad. No estoy dispuesta a que mis hijos vivan ni se adapten a eso.

¿Te parece que no iban a aprender ahí lo que debieran aprender de democracia?

-Exactamente. A pesar de que la escuela dice ser un dispositivo de educación ciudadana a la larga no lo es, porque la escuela chilena es súper autoritaria. Por otra parte está el tema académico. Cuando tienes niños chicos que están 8 horas en la escuela y luego llegan a hacer montañas de tareas y te desgastas en eso y ves que no están aprendiendo lo suficiente, ¿por qué no educarlos en la casa y en vez de gastar tiempo en la tarea tonta, gastar tiempo en experiencias que aseguren aquello que quieres que aprendan?

Suena bien pero hacer eso es bien complejo para un padre de hoy ¿Cómo podría aportar conocimientos sustantivos un padre o una madre que trabajan las mismas ocho horas que los niños están en el colegio?

-Bueno, aquí hay dos tipos de familias que desescolarizan. En algunas, uno de los dos padres se queda en la casa y esa persona se convierte en un mediador en el aprendizaje. En el caso mío tenemos una profesora que egresó hace poco.

Es caro eso, me imagino.

-Bueno, si sumo profesor particular más neurólogo, más colegio, más pastillas para quedarse sentado, llegas bastante cerca de la media jornada de un profesor.

¿Y en qué es diferente de la jornada que tienen los niños en el colegio?


-Trabajamos en base a proyectos. Tomamos lo que a los niños les interesa y en base a eso ellos se van metiendo y explorando. Por ejemplo, a mi hijo le gusta el cine, entonces levantamos un ciclo de cine semanal y después de ver las películas, las comentamos y me hacen una pequeña reseña y averiguan un poco del contexto. Hace un tiempo, empezaron a embalarse con la Guerra Civil Española, porque vieron “Las bicicletas son para el verano”, vieron “La lengua de las mariposas” y ahora les vamos a bajar otras. Y eso nos dio tema para saber qué era la Guerra Civil. Ahora, claro, hacer esto depende de que uno tenga capital social. No todas las familias pueden educar en su casa. Y la verdad a mí eso me duele la guata, para serte franca.

Claro, porque la escuela se valida también hoy porque la gente no tiene ese capital cultural ni tiene el tiempo ni los recursos para preocuparse más.

-Claro y la escuela está pensada para ser funcional a un sistema de producción. Ahora a mí me parece que a esto le falta una parte colectiva. En Estados Unidos el año pasado se educaron en su casa 2 millones de niños. Ellos tienen un sistema muy individualista, pero yo creo que hay una base latinoamericana mucho más comunitaria y a mí me gustaría poder hacerlo con un par de familias más. Y que de esa manera se fueran nutriendo de las miradas de las otras familias, sino es un poquito endogámico.

Más allá de la desconfianza en el sistema me imagino que esto también tiene que ver con que para ti es importante transmitir claramente ciertas cosas que piensas y que has aprendido a tus hijos. Es decir, la transmisión del conocimiento como una experiencia familiar.


Exacto. Mira nosotros reivindicamos en primer, segundo y tercer lugar, que nosotros, como familia, somos los principales educadores de los niños y dentro de ese proceso asumimos que la escuela es un ayudante. Y recurrimos a esta fórmula porque encontramos que el ayudante no nos estaba funcionando. Mira, hay una diferencia entre lo que puede hacer un niño por sí solo y lo que puede hacer, digamos, mediado por alguien, un adulto o un compañero. Eso se llama “zonas de desarrollo próximo” y nosotros creemos que parte de nuestro rol como papás es mediar en los niños, proveyéndolos de recursos que les permitan saber más, pero también mediar abriéndole puertas. Lo mismo que hablábamos de la guerra civil española. Para ellos es un tema pero uno se los puede plantear como problema. Y como problema se abren millones de puertas: éticos, políticos, etc. Pero esas puertas el niño o la niña no tienen cómo saber que existen si no hay en la comunidad un adulto que se las muestre.

Más allá del desarrollo teórico hay un momento, un instante, en que dices ‘ya niños no más’ ¿Cómo fue eso? ¿Cuál fue el último hecho que te llevó a decidir esto?

-Bueno en Santiago tuvimos algunas experiencias malas que derivaron en que mi hijo, Juan Cristobal, a los 4 años, desarrollara depresión severa. Aquí en Talca vimos que la oferta era poca y, por una parte, Juan Cristóbal, que es un niño que necesita límites claros, pocos pero claros, empezó a hacer lo que quería. Por otra parte mi hija, que es súper obediente, se adaptaba a todo y se empezó a adaptar al trabajo de estudiante….

En una columna tuya que publicamos la semana pasada (http://juegosdemateopinion.blogspot.com/2010/05/tengo-hijos-que-son-grandes-lectores.html) dices que tu hija, en un momento, en vez de dedicarse a entender el fondo de los textos, se preocupaba de aprender los detalles que le iban a preguntar en la prueba…

-Claro, aprendió el oficio de alumno. Y eso no me interesa. Yo notaba que estos niños que son normales, se estaban farreando cualquier cantidad de oportunidades de aprender. Por otra parte… ser obediente es importante en el sistema educativo chileno…digamos, “por la razón o la fuerza”. Y cualquier cabro que piensa fuera de la norma, lo echan. La escuela no se piensa como un lugar para la diferencia, se piensa como un lugar para el orden y la normalización. Obviamente que necesitamos cierto orden para funcionar, pero ¿ese es nuestro máximo?

Bueno y entonces, en algún minuto pensamos, probemos y en eso estamos: probando. En algún minuto para mí esto era de gringos locos, de fundamentalistas cristianos.

Bueno, suena a gente que se retira de la sociedad porque la encuentra pecadora. Pero claro, mirando el SIMCE chileno, o la falta de democracia, hay varios motivos para desconfiar de la escuela…

-Claro. Y uno tiene que gastar una cantidad de energía en ser buena apoderada, en ayudar en tareas, en ayudar al colegio en cosas que no interesan.

Me imagino que tus hijos estaban felices.


-No, casi se murieron

Ja, ja, ja.


-Yo decía, quién me mandó a meterme en esto. Nosotros somos autoritarios con los niños, para algunas pocas cosas y consideramos que hay decisiones que pasan por los adultos. Esto se los planteamos como decisión tomada. Pero luego se empezaron a calmar. Lo que les dijimos fue que íbamos a probar este año. Y cuando unos días después mi hija me dice, “¿por qué hay gente que se conforma con las cosas como son y no busca otra alternativa?” yo dije, con eso ganado, aunque la devuelva al colegio el próximo año, esto ha valido la pena, porque ese es un aprendizaje fundamental. Estamos contentos.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy valiente Andrea. Tu experiencia es y será, más allá de como ella termine, un aporte valioso para quienes creemos que existe más de una forma correcta de vivir la vida.

Ángela dijo...

¡Notable el desglose de lo que cuesta tener a un niño en el colegio!
Creo que lo que haces es súper valiente y requiere de mucho rigor. Les deseo toda la suerte del mundo y que los niños salgan ampliamente beneficiados de la desescolarización.

corralito dijo...

reconozco que al principio no pude dejar de pensar en el fundamentalismo del que habla andrea al final, pero después de leer toda su argumentación creo que comprendo más su decisión. pero sigo sin compartirla. y es que hay un punto que no tocó andrea que me parece clave: la relación que tejen en el contexto escolar los niños (y luego los jóvenes en la universidad) entre ellos. el colegio es el lugar donde uno aprende a ser buen compañero, a ser amigo, a ser de una onda, a ser cruel, a dejar de serlo... a muchas cosas que son muy importantes para la vida y que creo que no es posible enseñarles de la misma manera en que uno les enseña a ser buenos lectores, tner espíritu crítico o a problematizar.
aún no soy padre, pero no creo ser capaz de privar a mis hijos de esa dimensión.
buena entrevista.
saludos,

matías

EGOSUMPAUL dijo...

Andrea, suerte en el desafío... A mí no me da susto, incluso alguna vez investigué bastante acerca del tema y encontré que un colega había tomado una determinación parecida a la tuya. Esperé ver resultados y pude ver que fueron satisfactorios, tanto para la chica como para su familia.

Anónimo dijo...

Resulta interesante el ejercicio de la educación en casa, no se puede caer en la profesora de la casa y a la vez la mamá. HAY QUE INDEPENDIZAR ESOS ROLES.
El compartir con otros niños en un grupo le permite desdubrir diferencias de opiniones, comportamientos y sentimientos que le ayudan en su formación integral, es importante la asistencia a talleres para que enfrenten este tipo de situaciones.

Anónimo dijo...

Me parece vergonzoso que habiendo tanto profesor /a en este país sin trabajo en l q estudio ( como yo) ... Hayan profesores que se esten denigrando en la carrera por educar ... Enseñanza- Aprendizaje y motivación además... Porque, paguen mucho o poco es una hermosa labor que no depende de el dinero , sino más bien de vocación, por lo cuál hasta apoyo a la Señora Andrea Precht por educar en casa a sus hijos, porque a veces la decepción es tan grande que se intenta hacer justicia educacional por los propios medios...

Andrea Precht dijo...

Gracias a todos por sus amables comentarios. Tal vez contarle a corralito, que estoy de acuerdo con su mirada sobre la riqueza de la escuela. La pregunta que yo me hago es si ese es el único espacio posible para desarrollar habilidades interpersonales, contactarse con otros y armar comunidad. Tal vez, uno de los problemas de la escuela en Chile, es que le estamos pidiendo que resuelva TODO, ya que hemos empobrecido los otros espacios de participación social.

Rebeca Domínguez dijo...

!Excelente entrevista: las preguntas y las respuestas me motivan y me aclarnan de cierta manera el sentir inquietante de la situación actual de padres e hijos con respecto a la educación.

Mi perspectiva viene desde mi profesión de profesora de música y ahora desde las artes integradas. Pienso que los niños en la actualidad están aprendiéndo más desde espacios informales que desde la misma escuela. Ellos están logrando adaptarse con mucho esfuerzo (algunos) a la estandarización y normalización que se exige. Y tal como lo dices Andrea, es básicamente eso lo que se les enseña como formación. "aprender a obedecer"...convertirlos en esclavos del sistema.

!!Gracias!!! me siento completamente identificada contigo Andrea...los felicito !!!

geraldina dijo...

en realidad me trajo a la memoria recuerdos de cuando entré al colegio, 391, escuela pública, ya no existe, en vez de ella está el Colegio Eramso Escala, más conocido como perro mundo, en ese colegio se vivió uno de los pasajes más tristes de la historia de la educación en Chilito lindo. En las afueras de ese colegio fue que mataron a un alumno,,le llegó un disparo que era para otro niño. Pero no era eso a lo que me me queria referir. En mi primer año básico era la penúltima de 7 hijos, me crié en un ambiente totalmente lector, mi incentivo para leer era la revista Mampato qu mi papá compraba cada vez que salia y que mis hermanos devoraban. Cuando mis hermanos hacían sus tareas en la mesa del comedor, yo iba con mi cuaderno y los escuchaba conversar, leer y escuchar música de la radio. Cuando fui al colegio mi mundo cambió, me llamaban "Èsta" yo no sabía que era a mi, una compañera me explicó que como mi nombre era difícil se referian a mi persona así, luego vinieron otras dizque palabras como ambuja, vibrio, etc. Yo llegaba a la casa a preguntar que era la ambuja (aguja) y cuando pregunté por el vibrio,(vidrio) mi hermana mayor me dio una cátedra de ciencia pensando que se referirían al vibrion del cólera.
Como ven fui a la escuela a aprender a hablar mal, a usar el poh, después de todas las frases u oraciones. Creo que si me hubiera quedado en casa hubiera recibido mejor educación que nadie, junto a mis hermanos. Ahora sufro la misma situación con mi hijo, llega hablando a gritos, hablando flaite, yo no sé que hacer. Pero se me ha pasado por la mente educarlo yo, como se hace en USA. Soy profesora básica y también hago clases de inglés. Ojalá pudiera existir ese sistema aquí, si me dieran el dinero de la subvención a mi en vez de la municipalidad creo que sería mucho mejor. Lamentablemente, no tengo el dinero suficiente como para realizar lo que nuestra inteligente heroína puede hacer por sus hijos.

roberto.perez dijo...

Excelente entrevista. Acertados comentarios. Hay muchas opciones. Nosotros estamos construyendo "comunidades de aprendizaje". www.nuevaeducacion.cl
un abrazo
Roberto

paloma dijo...

Andrea nunca había leído esta entrevista, está fenomenal. Me apunto este blog en mis favoritos. Un fuerte abrazo "compañera de fatigas",je,je...

English teacher dijo...

Los mejores años de mi vida los viví en la escuela, donde a nivel académico la verdad no aprendí mucho, creo que esos aspectos los cubrí en mis últimos 2 años de enseñanza media donde me puse las pilas y estudié bastante para poder entrar a la Universidad donde se me siguieron abriendo las puertas al conocimiento.

Sin embargo no imagino una vida sin los recuerdos de mis compañeros y todas las enseñanzas de vida que me dieron. Gracias a ellos fui capaz de desarrollar un espíritu humano, cordial y servicial.

La familia no puede remplazar a los compañeros de cursos y la vida en sociedad que se desarrolla en las escuelas. La familia tiene el deber de apoyar a sus hijos a su desarrollo interpersonal, quitarles la escuela es quitarles una parte muy importante de sus vidas.

Cuánto han de haber sufrido estos niños cuando se les sacó de su colegio! Pobrecitos...